Apréndete bien el nombre: 4-metilimidazol, o por resumir 4-MEI. Esa sustancia es una molécula que se genera cuando se producen altas temperaturas, como cuando se cocina comida y se tuesta. Puede aparecer también en productos químicos para agricultura, sustancias para teñir o en el caramelo (recordemos, es básicamente azúcar tostado). El Estado de California lo ha incluido en la lista de sustancias cancerígenas y resulta que hay dos populares productos en los que está presente: la Coca-Cola y la Pepsi. Ambas compañías no van a eliminarlo de sus bebidas refrescantes pero sí van a reducir la cantidad a fin de evitar tener que incluir una etiqueta de advertencia.
La FDA, Food and Drug Administration, organismo que controla los alimentos en Estados Unidos, quiere tranquilizar a la población recordando que esta sustancia, el 4-MEI, sólo representa un riesgo potencial en casos de ingesta masiva.
Deberíamos tomar el equivalente a un centenar de latas de refresco al día para que a nuestro organismo llegase la cantidad equivalente a la que se suministra a los animales de laboratorio que terminan desarrollando cáncer a causa de esta sustancia.
Aunque, claro, quizá desde la FDA deberían ser un poco mas concretos con estas cifras y explicar si para que se desarrolle el cáncer habría que tomar todas esas latas exclusivamente en un sólo día o a partir de qué período de tiempo en el que se repartan esas 100 latas no hay peligro, porque tomar 100 latas en un año no parece tan exagerado y habrá mucha gente que beba esas cantidades anuales e incluso mayores.
Habría que conocer también el riesgo potencial de la acumulación del 4-MEI, cuánto tarda el organismo en deshacerse del mismo o metabolizarlo y a partir de qué cantidades o período temporal se produce acumulación.
Una portavoz de Coca-Cola, Diana Garza-Ciarlante, ha declarado que sus bebidas van a ver reducida la cantidad de esta sustancia en California (que es el Estado que ha aprobado una normativa que obliga a etiquetar los productos que contengan 4-MEI), aunque dicha reducción no se va a extender a las bebidas que se distribuyen en el resto de los Estados Unidos (y del mundo, se entiende).
En los refrescos de cola el 4-MEI se utiliza como colorante caramelizado, y como ya hemos comentado el caramelo no deja de ser azúcar tostado, y es en este proceso de tueste (en este y otros alimentos) en el que se genera esta molécula potencialmente peligrosa. Hay que recordar, por tanto, que no es la cola en sí lo potencialmente perjudicial sino cualquier alimento “quemado”, así que habrá que olvidarse también de la carne muy hecha o del arroz que se queda socarrat. Nos vamos a morir muy sanos, pero más tristes


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